domingo, 26 de marzo de 2017

Voluntaria silvia en Tres Isletas II (Argentina)

Segunda Parte

Oasis II
"...Una realidad que habla de personas que viven a un ritmo más lento; porque su tierra, sus circunstancias son así. Pero con una profundidad de vida sorprendente.

Una realidad llena de misioneros, voluntarios, que les abren horizontes, los llenan de esperanzas, pero sobretodo personas que muestran interés, se preocupan y se ocupan de ellos. Imprescindibles, para ellos, ya que no se sienten solos en el camino.

Una realidad que habla de gratitud y solidaridad sin palabras.

En muchos momentos me hablaron de mi generosidad y gratitud por ir a compartir mi verano con ellos. Lo mío no es nada, comparado con la entrega que tienen todos los implicados en el centro comunitario. Para que los niños/as que se acercan se encuentren en casa y para que los proyectos sigan adelante.

Mi “OASIS” en medio de la nada es mi segunda casa. Una casa en la que el Dios de la vida cobra sentido y está presente en cada rincón. Un “OASIS” en el que se respira “Claudina Thévenet”.

Gracias  al Dios de la vida por esta experiencia que llena mi corazón de humildad, paciencia, confianza, generosidad  y entrega. Espero ser capaz de llevarlo a cabo en mi día a día".


jueves, 2 de marzo de 2017

Voluntarias en Bolivia

Gloria, Mara, Elena y Rocío


Nos alegramos mucho de que hayáis hecho buen viaje y ya estéis en vuestros destinos: Kami y Arani.

El pasado domingo 18 de Febrero, nos encontramos mucha gente en la comunidad del Noviciado, en Madrid, para desearos buena experiencia: padres y madres, tíos, religiosas de Jesús- María...queremos que nos sintáis cerca.
 
Que, como Claudina, os dejéis conmover por los "pequeños" y con vuestra ternura, seáis cauce del amor de Dios para ellos.


Acoged, agradeced, compartid tanto bien recibido. Abrid bien los ojos y aprended de todo.

Un abrazo con mucho cariño.





jueves, 9 de febrero de 2017

Voluntaria: Escarlata en Tánger (Marruecos) Julio 2016

“Mi segunda oportunidad”

Parte 2



Sentirse en casa, en una ciudad diferente, con tantos contrastes, con una cultura y religión distintas; hace que la experiencia sea más intensa aún. La gente es muy acogedora, buena y ofrece ayuda. Esto hace, que a pesar de los contrastes que ves en las propias calles, del dolor de ver a niños abandonados a su suerte; sientas que estás en un lugar con posibilidades, que no eres tan extraña y que puedas “desenvolverte” por sus calles.

Pero esto no sería posible, sin la información, el cuidado, los detalles y todo lo inimaginable que puedan ofrecer en esta Comunidad. He tenido la suerte de conocer a las religiosas un poquito más, incluso de vivir en casa. Mujeres admirables, que se desviven por las niñas de Dar Tika y los peques de la guarde; por sus familias, por la gente de alrededor…  No tengo más que agradecimiento, aunque me cueste expresarlo.

Y también, la oportunidad de compartir experiencia con Belén, con la suerte de habernos llevado bien, de haber aprendido de ella, de haber tenido nuestros ratos de risa, conversaciones…  Y con otra religiosa que no forma parte de la Comunidad de Tánger, Cris. Sin duda, ha hecho que lo viva de forma diferente; que haya podido conocerla un poquito más y que le tenga aún más cariño por haber compartido un trocito de algo tan especial para mí, como es Dar Tika, Tánger.

Vivir Tánger, de nuevo, en otro momento vital, compartido con tan buena gente, ha hecho que siga queriendo dar parte de mí y de mi tiempo a otros, en el día a día; y puede que en otros lugares. Porque es mucho lo que te llevas, lo que creces, lo que aprendes… Es toda una aventura, una experiencia de VIDA; un regalo… Y más aún, con la visita de mis padres. Poder enseñarles algo de lo que tanto les he hablado, que conociesen parte de la ciudad, que se emocionasen, que viesen Dar Tika, que sintiesen durante un ratito lo que es estar rodeados de esas maravillosas niñas, que pudiésemos compartir parte del día con Lolin y Tete; para que así ellos entiendan mejor qué me mueve a ser voluntaria.



Aquí, los sentidos están abiertos, y mirar desde otra perspectiva, escuchar conociendo algo, oler por segunda vez, hablar desde el respeto y palpar con cariño; hace que todo vaya calando poco a poco, que sigas transformándote, siendo auténticamente tú.
Me traigo tantas conversaciones, tanta risa, tantos ratos, anécdotas, buena comida, tanto Dios cercano, aprendizaje, crecimiento, observaciones, barreras rotas…  Tanto, que no me cabe dentro.
Sukran.


María Escarlata.

jueves, 2 de febrero de 2017

Voluntario Manuel en Guinea, Octubre-Diciembre 2016

¿Qué te movió a realizar una experiencia de cooperación internacional?

Son tres las razones que me impulsaron a llevar a cabo esta inolvidable experiencia.

La primera de ellas son mis valores cristianos y mi compromiso con los más necesitados, que a lo largo de los años, me ha permitido colaborar con las hermanas de Jesús-María, de la comunidad de Sevilla, en las 3000 viviendas. Después de colaborar ocasionalmente durante cerca de 3 años, necesitaba dar un pasito más en mi labor como voluntario y África se planteó como una oportunidad para salir de la burbuja en la que vivimos los jóvenes europeos. Reconozco que me pareció una empresa bastante arriesgada, pero a la vez tenía todo el atractivo y la magia de descubrir un mundo completamente desconocido.

El segundo motivo fue la necesidad de sentirme realizado, suena a tópico ¿verdad?, pues así fue, tras cerca de cinco años estudiando el grado en ingeniería de materiales de la universidad de Sevilla, tenía ansiedad por hacer algo diferente alejado de los libros, los cuadernos, la calculadora y las bibliotecas. Lo lógico hubiese sido introducirme en el mundo laboral, al menos, esa era la idea, sin embargo surgió este inesperado e ilusionante proyecto que permitía ver cumplidas todas mis aspiraciones de sentirme útil en la sociedad.

Por último, mi fe estaba deteriorada por la rutina diaria, cambiar por unos meses los hábitos de vida y enfrentarme a nuevos retos, aumentaría mi esperanza en Dios y en los demás. Y así, ha sido, he encontrado un trocito de fe en la sonrisa de cada niño, en los consejos de las hermanas y en la felicidad general de la gente de allí pese a las dificultades.

jueves, 26 de enero de 2017

Voluntarios: Manolo y Ángela en Ebibeyin (guinea Ecuatorial)

Ángela en Ebibeyin- Octubre-Noviembre 2016


Un mes atrás fue cuando empezamos la vuelta a casa, y desde luego no era consciente de todo lo vivido. De todo lo que dejaba atrás.

“¡Volveré con gallina incluida!” decía mientras me despedía con la mano desde el coche, sin saber bien cuándo será. Porque, por más que antes de irme le prometí a mi madre que una y no más, ya estoy buscando una excusa con la que volver, una propuesta deshonesta de las mías. África engancha, ten cuidado, me decían.
Los motivos por los que decidí embarcarme en esta aventura fueron varios y diversos. Desde poner fin a una etapa de mi vida, hasta devolver de alguna forma la suerte que tengo, pasando por vivir y conocer otra cultura bien distinta.
Aunque claros y definidos no estén los motivos, si sé por qué Jesús-María. Para empezar por las experiencias previas con ellas en otros voluntariados. Porque siempre están cerca del voluntario, ayudando y apoyando en los momentos no tan buenos. Porque te hacen sentir como en casa, ya estés a unos metros de ella o en otro continente. Y sobre todo, porque te dejan estar continuamente en contacto con la realidad de los más desfavorecidos, trabajando mano a mano por la educación, ya sea infantil o de adultos.
Es una pena que antes de ir sólo nos hablasen de las enfermedades y del peligro del continente. Nadie nos habló de la solidaridad africana y precisamente es eso lo que me llevo. La gran acogida del pueblo guineano. Cabe recordar que fue colonia española, y ni por esas me he encontrado un mal gesto o una mala cara. ¡Todo lo contrario! Ahí dónde fuera, ya fuese el pueblo más recóndito o plena capital del país, había un paisano dispuesto a enseñarte su zona, acercarte a su cultura y compartir contigo lo que tuviera, por poco que fuera.
Me quedo con eso, con los momentos compartidos en la cocina de casa, en el coche con el cura de un poblado a otro, las tardes en casa ordenando o haciendo carteles, las misas en fang en mitad del bosque, los paseos por la ciudad, las diferentes visitas a otras ciudades o a la finca, las visitas esperadas o inesperadas de otras religiosas, la gran relación entre comunidades de distintas congregaciones, los sábados de juegos, los recreos, las sustituciones y clases de apoyo. Me quedo con la felicidad de todos y cada uno de los niños, y cómo no, de mis “cafres favoritos”.
Muchas gracias de nuevo a todas las personas, ya fueran en el día a día en Guinea o desde España, que han hecho que estos tres meses hayan sido una experiencia increíble, superando todas las expectativas previas. En especial a mi familia, y por supuesto, a la comunidad de Ebibeyín, porque han sido las sufridoras de mis preguntas, propuestas e ideas diarias.
¡AKIBA!

jueves, 19 de enero de 2017

Agradecimiento de Encarna Viarnés en nombre de la Delegación Jesús-María en Africa


GRACIAS por tanto. GRACIAS a todos los que lo hacen posible con su mucha o pequeña aportación. 

     Toda la vida de la misión sabemos que depende de la actitud, el coraje, el cariño y la confianza. Y es posible cuando nos sentimos sostenidas por tantas y tantas personas de todas partes.

    También GRACIAS a los voluntarios de Ebibeyin, Malabo y Camerún. Han sido de gran ayuda para las comunidades y la misión.


  .